UPND SALTA

TERRITORIO DIAGUITAGHASTA

DERECHO A LA COMUNICACIÓN CON IDENTIDAD

21 de junio de 2017

Declaración de la Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal



    “Los movimientos sociales, y ciudadanos y ciudadanas del mundo, reunidos en Tiquipaya, tras escuchar los testimonios de migrantes y refugiados, y debatir colectivamente desde nuestra memoria histórica y la pluralidad de nuestras identidades, aprobamos la siguiente Declaración, a fin de poner de manifiesto nuestra visión y propuestas ante los Estados y la Comunidad Internacional con relación a la denominada crisis migratoria.
    Los pueblos del mundo somos conscientes de la necesidad de seguir impulsando con mayor fuerza un nuevo orden mundial, cuyas características sean:
    El establecimiento de las relaciones de complementariedad, equidad y solidaridad entre las personas y pueblos; el reconocimiento y universalización del acceso a los servicios básicos como derechos fundamentales, mismos que no pueden ser objeto de lucro y especulación de grupos privados.
    La más amplia participación ciudadana en la elaboración e implementación de las políticas públicas trascendiendo a las oligarquías, dinastías, monarquías y otras formas de jerarquías políticas.
    Una nueva arquitectura financiera internacional, donde no existan organismos multilaterales al servicio del capital transnacional y garantizar la propiedad social de los recursos naturales.
    La convivencia armónica con la Madre Tierra y el respeto de sus derechos; asumiendo que la naturaleza puede vivir sin los seres humanos, pero los seres humanos no podemos vivir al margen de ella, conculcando sus derechos y destruyendo el hábitat.
    La construcción de la paz verdadera, que no solo es la inexistencia de conflictos bélicos, sino también la superación de la violencia estructural que se traduce en el acceso equitativa de la riqueza y las oportunidades de desarrollo.
    Hemos verificado como principales causas de esta crisis los conflictos bélicos e intervenciones militares, el cambio climático y las enormes asimetrías económicas entre los Estados y al interior de ellos. Estas situaciones destructivas tienen su origen en el orden mundial dominante, que en su voracidad desmedida por el lucro y la apropiación de los bienes comunes genera violencia, promueve desigualdades, y destruye a la Madre Tierra. La crisis migratoria es una de las manifestaciones de la crisis integral de la globalización neoliberal.
    La movilidad humana es un derecho arraigado en la igualdad esencial del ser humano. Sin embargo, en la mayor parte de los casos, no responde a una decisión voluntaria de las personas sino a situaciones de necesidad que llegan a extremos de una migración forzada. Al dolor del desarraigo se suman las situaciones de injusticia, exclusión, discriminación y explotación que sufren las personas en tránsito y en los países receptores que atentan contra su dignidad, sus derechos humanos elementales, y en no pocas ocasiones, contra su propia vida.
    Los discursos hegemónicos, potenciados por las corporaciones mediáticas trasnacionales, promueven una visión negativa de los migrantes, ocultando los aportes que éstos realizan a los países receptores en términos económicos, demográficos y socioculturales. Vemos con preocupación el avance de posiciones neocoloniales, intolerantes y xenofóbicas que atentan contra la cooperación entre los Pueblos y constituyen una verdadera amenaza para la paz mundial. Paradójicamente, estas posiciones se sostienen desde los centros de poder global, principales responsables de la violencia estructural, la inequidad planetaria y el cambio climático, en perjuicio de los acreedores de la deuda social y ambiental: los pobres y los pueblos pobres.
    Es por ello, que desde las bases sociales promovemos el siguiente decálogo de propuestas para derribar los muros que nos dividen y construir una Ciudadanía Universal, que consagre el derecho de todos y todas a tener y gozar en plenitud de los mismos derechos, para el vivir bien de la humanidad.
    1. Superar la perspectiva hegemónica de política migratoria que plantea una gestión de las migraciones de manera “regular, ordenada y segura”, por una visión humanista que permita “acoger, proteger, promover e integrar” a las personas migrantes.
    2. Rechazar la criminalización de la migración que encubre falsos enfoques de seguridad y control. De manera particular exigimos la eliminación de los “centros de detención de migrantes”.
     Exigir la destrucción de muros físicos que separan a los pueblos; muros invisibles legales que persiguen y criminalizan; muros mentales que utilizan el miedo, la discriminación y la xenofobia para separarnos entre hermanos. De igual manera, denunciamos los muros mediáticos que descalifican o estigmatizan a los migrantes, y apostamos por promover la creación de medios alternativos de comunicación.
    3. Crear una Defensoría Mundial de los Pueblos por los Derechos de las personas migrantes, refugiados, asilados, apátridas, víctimas de trata y tráfico, que promueva la libre movilidad y los derechos humanos.
    Solicitamos al pueblo y al gobierno de Bolivia, gestionar la creación de una secretaria de coordinación para efectivizar el cumplimiento de las resoluciones de esta declaración de la Conferencia Mundial de los Pueblos por un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal.
    4. Exigir a los gobiernos la creación y/o fortalecimiento de Ciudadanías Regionales que permitan la movilidad intrarregional y el pleno ejercicio de sus derechos, como puente hacia una ciudadanía universal.
     5. Demandar que los gastos públicos destinados a la guerra y la criminalización de los migrantes, sean utilizados para la creación de programas de integración, que garanticen el ejercicio pleno de los derechos de las personas migrantes y sus familias.
    6. Impulsar políticas locales que permitan ciudades y sociedades integradoras, donde se hagan efectivos en la vida cotidiana de los migrantes los derechos a vivienda, salud, educación, seguridad social, bajo los principios de complementariedad, solidaridad, hermandad y diversidad.
    7. Convocar a todos los gobiernos del mundo a luchar de manera conjunta contra las redes criminales que trafican con seres humanos, y declarar la trata y el tráfico de personas como delito lesa humanidad.
    8. Actualizar, fortalecer y avanzar en el sistema multilateral y sus instrumentos internacionales referidos a migrantes, refugiados y sus familias, en especial:
    a) la “Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y sus familiares”, ya que ésta no ha sido ratificada por ningún país del norte receptor de migrantes;
    b) la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de ACNUR e incorporar nuevas concepciones referentes a desplazados y refugiados climáticos.
    c) Participar activamente en la negociación del Pacto Mundial que se celebrará el 2018 en Naciones Unidas;
    d) Proclamar en la Asamblea General de las Naciones Unidas el Decenio Internacional para un Mundo sin Muros hacia la Ciudadanía Universal.
     9. Superar el enfoque de “fronteras rígidas” por una visión que las entienda como puentes de integración para la unidad entre los pueblos y la acogida de los migrantes, donde la lucha contra el crimen trasnacional organizado se encare en un marco de cooperación entre los Estados.
    Impulsar el vivir bien en los lugares de origen de las personas migrantes, para que la movilidad sea siempre voluntaria y no forzosa como efecto de la pobreza, la violencia y el cambio climático, denunciando el impacto del accionar irresponsable de las empresas trasnacionales, y aplicando sanciones a aquellas que atenten contra la permanencia de las familias en su lugar de origen.
    10. Promover la movilización popular a escala mundial, para que se reconozca en las instancias intra e internacionales el carácter inalienable de los derechos de las personas en movilidad para derribar los bloqueos, intervenciones y muros, que unilateralmente levantan los poderosos para perpetuar la desigualdad y la injusticia social en el mundo.

20 de junio de 2017

Detuvieron a los asesinos de la hermana de Victor Heredia y la mamá de Camilo García





Cuatro asesinos de la última dictadura militar fueron detenidos en las últimas horas gracias a que un soldado conscripto de la época “se arrepintió” tras sufrir un infarto y decidió contar todo lo que sabía. Los cuatro genocidas fueron arrestados a raíz de la investigación que lleva adelante el juez Daniel Rafecas, por hechos sucedidos entre junio y julio de 1976. A raíz de esta causa, cuatro ex carapintadas fueron detenidos, mientras que un quinto se disparó en el pecho, prefiriendo morir antes que ir preso, y está internado.

La causa que derivó en estas detenciones arrancó hace cuatro años, luego de que un ex conscripto de aquella época se recuperara de un infarto y decidiera dar testimonio de los delitos cometidos por las Fuerzas Armadas durante la dictadura cívico-militar de 1976 que pudo presenciar. El abogado de los hijos de Martínez, que nunca dejaron de reclamar por el juicio y castigo a los responsables de la desaparición de su madre, es el también periodista Pablo Llonto.


Emilio Pedro Morello con Aldo Rico

Los represores puestos bajo custodia son: Emilio Pedro Morello (mano derecha de Aldo Rico en su carrera política y ex diputado por el Modin); Martín Sánchez Zinny (carapintada de 1987); Serapio del Río y Luis Felipe Cogorno. El quinto, que está internado en grave estado, es el ex militar Alberto Francisco Bustos.

Los detenidos y el suicida son investigados por las desapariciones atribuidas a un grupo de tareas que actuó en el Regimiento de Infantería Mecanizada 6 de Mercedes durante los primeros meses de la dictadura cívico militar, indica Infonews.

Entre las víctimas se encuentran Cristina Cournou y Nicolás Grandi -hermana y cuñado del cantante Víctor Heredia- y Rocío Martínez Bobolla, madre de los periodistas Camilo y Bárbara García.

15 de junio de 2017

Chuño, el secreto milenario de los Andes para lograr que una papa dure 20 años


Derechos de autor de la imagen BBC / FLEUR BONE Image caption
El Chuño "es el invento más antiguo del hombre andino", según Santiago Salas.







Hace miles de años que los habitantes de los Andes vienen "domesticando" naturalmente una papa amarga que de otra manera no sería comestible y que se conserva durante décadas.

"Su origen es remoto, milenario, tan antiguo como el de la propia papa", dice Alberto Salas, especialista peruano en diversidad genética.

"Hoy se usa en la mañana, a mediodía y en la noche, en diferentes formas de preparación", explica el ingeniero.

De hecho, por la mañana se consume cocido, "prácticamente para reemplazar al pan". Y en el almuerzo y la cena se usa en sopas y guisos, acompañada de papa fresca o con trigo, fideos o maíz.

"En los Andes de Perú en la época de noviembre y diciembre no hay ningún alimento fresco", dice Salas.

Y por eso desde tiempos ancestrales el chuño es una garantía para no pasar hambre a 3.500 metros de altura.

"Como una píldora nutritiva"

"Una papa de 100 gramos va a resultar en un chuño de 20 gramos. Es decir, en el proceso de elaboración se elimina cerca del 80% del agua que contiene", explica Salas, que es también consultor del Centro Internacional de la Papa de Perú.

"En un chuño de 20 gramos está concentrado todo el valor nutritivo de la papa, como si fuera una píldora", añade.
Derechos de autor de la imagen CRISTINA FONSECA/PAPA ANDINA-CIPImage caption

"Como alimento es demasiado importante para la alimentación andina", dice Santiago Salas, especialista en diversidad genética.

Pero además de esta notable ventaja nutritiva, la ligereza de este alimento le dio a las comunidades andinas una poderosa arma comercial.

"En el pasado, como el chuño pesa cinco veces menos que la papa, se transportaba fácilmente en mulas para poder negociar con los centros mineros".

Además, esta papa deshidratada es, en principio, imperecedera.

Cuenta Salas que durante un viaje en los años 80 por la zona de Puno, en el sureste de Perú, se encontró con una familia que le dijo que habían guardado en una antigua despensa chuños que habían hecho sus abuelos y que creían que tenían 20 años de antigüedad.

Según Salas esta durabilidad tiene una importancia enorme porque "garantiza la seguridad alimentaria de la región".

Cómo crear una papa "eterna" en 20 días

El chuño se prepara en los meses de junio y julio, en pleno invierno en el hemisferio sur, cuando llega "el friaje" al altiplano de los Andes y las temperaturas empiezan a bajar por las noches hasta los -5 grados.

Eso sucede a partir del 15 de junio aproximadamente y en alturas superiores a los 3.800 metros.

Las comunidades andinas aprovechan entonces el contraste de las temperaturas durante el día y la noche para "momificar" las papas: se congelan por las noches y se deshidratan al sol durante el día a temperaturas que alcanzan los 18 grados, en un proceso de liofilización natural.

Así, una vez cosechadas las papas, normalmente en el mes de mayo, se llevan hasta unas partes planas de la cordillera llamadas chuñochinapampa, que en aimara significa el lugar donde se hace el chuño.
Derechos de autor de la imagen CRISTINA FONSECA/PAPA ANDINA-CIPImage captionPara hacer chuño, las papas se congelan por las noches y se deshidratan al sol durante el día.

Allí se extienden en el piso en "sectores" adjudicados por familias y durante más de una semana, entre siete y diez días dependiendo de los grados de enfriamiento durante las noches, se exponen a ese proceso natural de congelación y deshidratación.

Completado ese proceso ya está hecho el conocido como chuño negro.
Derechos de autor de la imagen CRISTINA FONSECA/PAPA ANDINA-CIPImage captionPara hacer chuño blanco o tunta hay que poner el chuño negro en agua corriente, en depósitos como costales, jarras o canastas.

Pero para producir el llamado chuño blanco o tunta, el chuño negro se lava durante otros siete días más en un riachuelo.

Terminado ese proceso, normalmente a finales de julio, el chuño se seca y se guarda en un almacén especial.

Esta elaboración artesanal, de unos 20 días de duración incluyendo el secado, sirve para eliminar todos los alcaloides que tiene la papa y que le dan el sabor amargo original.
Derechos de autor de la imagen CRISTINA FONSECA/PAPA ANDINA-CIPImage captionDe la cosecha total de papas el agricultor andino primero separa papas como semillas para el año siguiente, después separa papas frescas para consumo inmediato y el resto se reserva para hacer chuño.

La papa dulce resultante empieza a consumirse unos meses después, cuando se acaba la papa fresca.

"El chuño es una reserva", explica el ingeniero Salas. "Por ejemplo el chuño es resistente al ataque de polillas, que afecta a la papa fresca".
"Un jolgorio" en el altiplano

Toda la familia participa en el proceso de elaboración del chuño, pero las actividades recaen sobre todo en las mujeres y los niños, según Salas, que participan el fin de semana.

"En el campo donde se hace el chuño hay a lo mejor 50 o 100 familias, dependiendo de la localidad", explica el ingeniero.

"Eso hace que haya en general unas 300 personas reunidas en una pampa, cada uno con un sector".

"Y ahí permanecen como guardianes casi las 24 horas, haciendo turnos, porque si no el vecino se lo lleva", comenta entre risas.
Derechos de autor de la imagen CRISTINA FONSECA/PAPA ANDINA-CIPImage captionHay ciertos cantos y bailes tradicionales durante el pisado del chuño.

Y en ese contexto tienen lugar distintas festividades. Por ejemplo, "cuando se hace el pisado, un proceso en el que le sacan el agua a la papá pisándola, se canta y se baila".

"En realidad producir chuño es un jolgorio, es una alegría", dice, porque "saben que forma parte de su seguridad alimentaria".
El prejuicio de que es "una cosa de indios"

Según Salas siempre ha habido ese prejuicio de que el chuño "es una cosa de indios".

"Había prejuicio y continúa habiéndolo", afirma, sobre todo en las grandes ciudades.
Derechos de autor de la imagen CRISTINA FONSECA/PAPA ANDINA-CIPImage caption"Todavía hay una cierta resistencia a consumir chuño acá en Lima, pero en los últimos cinco años incluso los chefs lo están usando para fusionar platos", dice Salas.

Según le dijo a la BBC un proveedor de productos andinos en Reino Unido, tampoco se sirve en los restaurantes peruanos o bolivianos de Londres, aunque sí suelen comprarlo los bolivianos residentes en la capital británica para preparar un plato tradicional de celebración llamado "picante".

Christian, propietario del restaurante Tierra Perú de Londres, confirma que no lo preparan en su establecimiento, aunque a él le encantaría volver a probarlo después de mucho tiempo porque su abuela lo hacía "riquísimo", sobre todo en una receta con queso fresco.

"Yo crecí comiendo productos de la sierra", dijo.

Este peruano, que llegó a Londres con 19 años, reconoce que durante su niñez había muchos prejuicios en Lima asociados al consumo de chuño y no era algo que uno quisiera comentar abiertamente en el colegio, en un ambiente "racista y clasista".

"Lo autóctono se consideraba algo sucio, bajo, asociado a la gente que no tiene educación".

"Ahora me da mucha cólera al pensarlo", dice.

Por fortuna esas actitudes están cambiando.

"Actualmente todavía hay una cierta resistencia a consumir chuño acá en Lima, pero creo que en los últimos cinco años incluso los chefs lo están usando para fusionar los platos que preparan", dice Salas.

El miedo a la autodeterminación indígena





por CLAUDIO FUENTES S. 14 junio, 2017

El reconocimiento de la diversidad implica, como condición básica, aceptar el principio de autodeterminación. La autonomía es la forma, el modo en que se materializa este principio y se hace en las diversas dimensiones de la distribución de poder: político, económico, social, cultural y simbólico.





Un miedo implacable se apodera de las élites cuando se propone la autonomía indígena. La típica caricatura es la formación de un país independiente al sur del Biobío o la secesión del pueblo Rapanui. A la autonomía, en aquella atávica caricatura, se la relaciona con independencia, con un “Estado dentro del Estado”.

Requerimos dar unos pasos atrás y explicar algunos conceptos básicos. El primero y más importante se refiere al principio de la autodeterminación. La lucha ancestral de los pueblos indígenas en diferentes partes del mundo ha generado condiciones para un entendimiento central que han adoptado más de un centenar de Estados: los pueblos indígenas son iguales a todos los demás pueblos y tienen derecho a considerarse diferentes y a ser respetados como tales.

En efecto, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de Pueblos indígenas de 2007 –firmada por 143 estados, entre ellos, por cierto, Chile–, explicita el principio de la autodeterminación, señalando que “los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación. En virtud de este derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.”

En otras palabras, les corresponde a los pueblos indígenas definir si quieren o no establecer formas de autonomía, así como aquellos aspectos relacionados con su desarrollo económico, social y cultural. Por eso mismo, indica la Declaración de la ONU que los pueblos indígenas tienen derecho a la autonomía o al autogobierno “en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales, así como a disponer de medios para financiar sus funciones autónomas”.

Un año más tarde, el Congreso Nacional de Chile ratificó el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que indica que los gobiernos deberán asumir “la responsabilidad de desarrollar, con la participación de los pueblos (indígenas) interesados, una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos de esos pueblos y a garantizar su integridad”. Entre otros, el Convenio señala que los gobiernos deberán promover medidas para la plena efectividad de sus derechos, “respetando su identidad social y cultural, sus costumbres y tradiciones, y sus instituciones”.

Así, el Estado de Chile (1) ha reconocido a través de instrumentos internacionales el principio de la autodeterminación de los pueblos indígenas, y (2) se ha comprometido a generar condiciones para respetar las identidades de aquellos pueblos. Lo anterior debe considerar un diálogo genuino y de buena fe con los pueblos indígenas para identificar sus demandas. Por lo mismo, y ahora que estamos en época de formulación de programas de Gobierno, cualquiera de estos programas debiese partir por reafirmar el principio de autodeterminación. Las propuestas que se hagan requieren el consenso previo de los pueblos objeto de tales medidas.

Ahora bien, supongamos por un momento que los pueblos indígenas quieren avanzar en formas de autonomía o autogobierno, ¿significa aquello que se harán independientes? Ciertamente no. Existen múltiples figuras que puede adoptar este autogobierno y las experiencias comparadas son riquísimas y diversas. Basta pensar en casos como Noruega, Nueva Zelandia, Canadá, Panamá, Ecuador, Bolivia, Guatemala, México o Colombia, por citar solo algunos ejemplos. Ninguno de ellos ha producido impulsos independentistas ni nada que se le parezca.

En otras palabras, les corresponde a los pueblos indígenas definir si quieren o no establecer formas de autonomía, así como aquellos aspectos relacionados con su desarrollo económico, social y cultural. Por eso mismo, indica la Declaración de la ONU que los pueblos indígenas tienen derecho a la autonomía o al autogobierno “en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales, así como a disponer de medios para financiar sus funciones autónomas”.

La autonomía usualmente se asocia con los ámbitos territorial, político, social, económico y cultural. Implica el autogobierno de ciertos ámbitos en territorios específicos, creación de espacios de representación política propia, preservación de sus costumbres y tradiciones, etc. Se establecen así áreas particulares donde los indígenas tendrán autonomía para definir políticas en sus territorios y otras que son comunes. Por ejemplo, podrían administrar ciertos territorios, pero las funciones de Carabineros respecto de esos territorios seguirían siendo las mismas que en cualquier parte del territorio. No es un Estado dentro del Estado. Nadie pedirá pasaportes para cruzar de un territorio a otro. 

Usualmente, los estados establecen acuerdos con los pueblos indígenas que implican, además de la reparación por los abusos cometidos en el pasado, realizar una ingeniería institucional que combina el citado autogobierno y la participación de representantes indígenas en el sistema político.

Se crea así un entramado institucional de representación y de toma de decisiones que en algunos casos corresponde a cada uno de los pueblos indígenas en sus propias organizaciones (Parlamento Indígena, Consejos de Pueblos, etc.) y simultáneamente se vincula con el Estado (escaños reservados en el Congreso Nacional, cuotas en Consejos Regionales, cuotas en concejos comunales, etc.). El reconocimiento constitucional de Chile como un Estado Plurinacional implica precisamente el reconocimiento de unos “otros” (los pueblos o naciones indígenas) y el desarrollo de una ingeniería institucional para materializar esta autonomía. 

Toda esta reflexión ha sido extensa en el propio mundo político e intelectual indígena (ver, por ejemplo, José Marimán: Autodeterminación, LOM, 2012; Fernando Pairacán: Malón. La rebelión del movimiento Mapuche 1990-2013, Pehuén, 2013; Domingo Namuncura et al.: Nueva Constitución y pueblos indígenas, Pehuén, 2016). Pero, asimismo, el reciente proceso constituyente indígena entrega una serie de recomendaciones en el sentido del reconocimiento de la plurinacionalidad. 

El reconocimiento de la diversidad implica como condición básica aceptar el principio de autodeterminación. La autonomía es la forma, el modo en que se materializa este principio y se hace en las diversas dimensiones de la distribución de poder: político, económico, social, cultural y simbólico.

14 de junio de 2017

Pobreza infantil: aseguran que Salta está entre las provincias con índices más altos

Jorge Paz, titular del IELDE, publicó los últimos datos junto a Unicef. Alertó que si se tomasen los datos de los centros rurales las cifras serían aún mayores.








El autor del informe que esta semana conmovió al país con la cifra de pobreza infantil cuenta que por estos días lo están llamando de todos los medios. Parece que los datos sorprendieron, a ellos también, sobre todo por los detalles que arrojó el documento acerca de las diversas formas de ser pobre que tienen los niños.

Jorge Paz, director del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (IELDE) de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) junto a Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social de Unicef, analizaron las condiciones de pobreza de los niños en Argentina. Según su trabajo “La pobreza monetaria en la niñez y la adolescencia en Argentina” difundido recientemente, el 29,7% de los argentinos vive en la pobreza, pero si contamos a los niños en hogares pobres, el número trepa al 47,7%. La pobreza extrema, además afecta al 10,8% de los niños y adolescentes.

El documento de Unicef, realizado con información surgida de la Encuesta Permanente de Hogares elaborada por el Indec para el cuarto trimestre de 2016, indicó que la pobreza infantil y adolescente asciende al 85% cuando los niños habitan en un hogar en el que su jefe o jefa está sin empleo.

Además se detalló que la situación "es aún más crítica si sus padres son jóvenes, no completaron la educación media, están desocupados o tienen un empleo informal, o si el adulto a cargo es una mujer".

Paz dialogó con LA GACETA y alertó sobre la urgencia de atender la pobreza en los niños para detener procesos de vulnerabilidad hereditarios.

- ¿Estos datos lo sorprendieron?

Son sorprendentes en la medida en que hay una distancia muy grande entre la pobreza en general y la pobreza en la niñez, más grande de la que esperábamos. No sorprende que sea mayor en la niñez, siempre es así.

Indec había dado a conocer las cifras de la pobreza para la población en general y había hablado de un 30% y a nosotros nos da que la pobreza infantil está en 48%, es decir está casi 20 puntos arriba de la pobreza general. Ese es dato que sorprende porque la brecha es muy grande.

Otra cosa que sorprende es que se trata de una tasa de mínima, porque AUH te está cubriendo las ciudades más grandes, en el caso de Salta te cubre el gran Salta y no está viendo qué pasa en Orán, en Tartagal, que probablemente en esas poblaciones el índice sea más elevada la tasa de pobreza en ciudades intermedias y en zonas rurales más elevadas aún.

Entonces estamos hablando de una pobreza de no menos del 48%. Después tenés una población que yo me animaría a decir con total certeza de que la tasa de pobreza sea muy superior.


- Destacaron el rol de políticas sociales como la Asignación Universal por Hijo. ¿Qué rol está cumpliendo esta transferencia de fondos?

Tomamos todas las políticas de protección social, no solo la AUH. Lo que observamos es que efectivamente la pobreza sería mucho más elevada si estas políticas no estuviesen presentes. Ahora, lo que nosotros mostramos es que podría ser todavía mejor porque tiene la posibilidad de poder focalizarse mejor en función de lo que estamos mostrando en el trabajo.

Hay una heterogeneidad muy fuerte dentro del grupo de chicos pobres. Vos tenés chicos pobres que viven con una mamá o con un papá que está desocupado la tasa del 48% se te va al 75%. Entonces, si estas políticas de contención social pudiesen llegar a discriminar dentro de los grupos de población a determinados sectores que son muy vulnerables, como los chicos que viven con mamás que son el único sostén del hogar.

- ¿Obtuvieron datos específicos de Salta?

Hicimos la prueba de trabajar con aglomerados más pequeños y lo que pasa es que es muy volátil el dato que tenemos. Por ejemplo, si hacemos una medición en el segundo trimestre de 2016 Formosa está primera o segunda por ejemplo, y si hacés la medición en el cuarto trimestre se fue al puesto quinto o sexto.

Por ejemplo, Salta a veces aparece en el primer lugar, como la más pobre, y después aparece en el cuarto lugar o en el sexto y luego vuelven al segundo. Por eso no las incluimos en el estudio. Esperamos tener una cifra quizás más cercana y la primera que salga para hacer una comparación por ejemplo en el segundo trimestre del 2016 y segundo trimestre de 2017. Ahí podemos ver cuál es el orden de las ciudades. Pero lo que sí hay que decir es que Salta está entre las primeras.



- ¿Y cómo se están aplicando las metodologías multidimensionales que suelen aplicar desde el IELDE?

Lo hicimos con Unicef. Desde el IELDE hicimos el estudio de pobreza multidimensional general y con Unicef presentamos el informe de pobreza multidimensional en infancia. Eso ya está publicado hace pocos días.

Fue un trabajo muy fuerte y no lo hicimos con el Indec sino con una fuente de datos de la propia Unicef que es solamente de infancia. Tiene datos de 2013 y los factores que consideramos no cambian en el tiempo pero no está tan bueno para ver el ingreso. Para eso están buenas las fuentes más actualizadas como la Encuesta Permanente de Hogares.

Pero para medir la pobreza estructural en la infancia hay un montón de dimensiones interesantes, como por ejemplo el juego, la violencia en la casa, el tiempo libre, el trabajo infantil, educación, todas las dimensiones que se utilizan para hacer una verdadera mirada de la pobreza infantil, que pasa por ahí más que por el ingreso.

- Hablando de eso, el trabajo infantil en el norte es muy frecuente. ¿Qué datos actualizados tienen sobre esta problemática?

Está por salir el informe de la encuesta de trabajo infantil del ministerio de Trabajo. La última que teníamos es de 2004 – 2005. Esos datos los vamos a tener en estos días y ahí vamos a ver qué está pasando.

- A grandes rasgos, ¿qué datos pueden adelantar de ese nuevo informe?

Lo que observamos es que las dimensiones predominantes son las menos tradicionales. Por ejemplo, se vieron fuertes privaciones en el tema del juego, la violencia dentro de la casa, y observamos también grandes brechas: hogares monoparentales, brechas por estratos, padres con bajos niveles educativos.

Cuando uno mira en este informe dimensiones no tradicionales como estas que nombramos no hay tantas diferencias entre los estratos socioeconómicos. Es más uniforme, pero hay privaciones que son invisibles que no aparecen en el ingreso o en la calidad de la vivienda pero que sí aparecen cuando uno indaga cuestiones básicas para el desarrollo de la infancia, por ejemplo el juego.

A veces la respuesta en el trabajo infantil es que los chicos acompañan. Pero está estudiado que así comienza el trabajo infantil y ahí lo que uno tiene que mirar es que la mayor parte del grupo de chicos que salen a trabajar tienen privaciones en el tiempo de estudio y del juego, que son las actividades principales a esa edad.

- Estas estadísticas son fotos de la niñez de ahora, pero ¿cómo se puede analizar el futuro de estos niños a partir de esos datos?

En cuestiones de información cuantitativa no tenemos datos, lamentablemente. Sí tenemos estudios que se hicieron en otros países y muestran una situación muy delicada porque se sabe que un chico que no se nutre bien va a tener problemas a la hora de insertarse en el mercado del trabajo. Probablemente reproduzca su situación de niño en su adultez.

Es la famosa pobreza hereditaria o intergeneracional y es un problema de nunca acabar porque justamente los daños que se producen a nivel general de aprendizaje y salud.

Nosotros encontramos 1,3 millón de chicos que no comen todos los días, son chicos que no se van a poder insertar en el mercado del trabajo y se insertan, probablemente lo hagan en puestos marginales que ocupan hoy sus padres y que tienen tasas de pobreza por encima del 60%.

Lo que se puede prever es que este panorama no va a cambiar en el futuro porque hay un problema de herencia. Así como la riqueza, la pobreza también se hereda.

Esa una de las razones principales de por qué es una buena política para radicar la pobreza trabajar sobre los niños, independientemente de las razones que nadie duda, pero hay que empezar por acá, porque es el momento de cortar esa cadena de pobreza intergeneracional.